Category Archives: Documentos

BOTIQUÍN DE EMERGENCIA MILITAR

Un documento de 64 paginas que recoge todo lo necesario y fundamental para un pequeño botiquín de emergencia para soldado militar.
En el no solo nos indica los elementos básicos necesarios en un botiquín de primeros auxilios, sino otros elementos básicos como la importancia de las gafas o guantes ignífugos.Os mostramos una de las imágenes donde habla de la importancia de las gafas de protección. En ella podemos ver los daños de un soldado que salva sus ojos y a otro que no. Queda clara la diferencia. 

 

Importancia de llevar gafas de protección balísticas

Botiquin Individual de Combate-Estudio

Nuevo documento actualizado del botiquín de combate individual.Los cinco minutos inmediatamente posteriores a un ataque son vitales para la supervivencia de los heridos. Las estadísticas que maneja el Ejército norteamericano revelan que dentro de ese tiempo, recibir atención sanitaria puede incrementar sus posibilidades de sobrevivir hasta en un 50 por ciento. En esos momentos decisivos, tener al alcance de la mano material básico de asistencia puede salvar una vida. Con esa idea en la cabeza se ha diseñado el botiquín individual de combate, la última aportación al concepto de sanidad operativa que se está impulsando. La filosofía es sencilla: atender al herido en el mismo momento y lugar donde se produzca el incidente, y que pueda hacerlo el propio compañero aunque carezca de formación sanitaria. Es un botiquín que está enfocado al soldado, especialmente al que se encuentra en zona de operaciones. De hecho, la idea de crear este nuevo modelo partió de las experiencias y necesidades que se detectaron en la misiones en el exterior.

Estudio sobre componentes de Botiquín Individual del Combatiente (BIC), en relación al nuevo BIC – para mejorar sus capacidades- de acuerdo a los protocolos de Asistencia Táctica a las bajas en Combate del Comité de Tactical Combat Casualty Care (CoTCCC) [US DoD].
La fuente que nos facilita este documento prefiere hacerlo desde el anonimato. Podéis ver un documento similar aquí. Esta es la ultima versión de este documento

PEQUEÑA TRADUCCIÓN MAGNETOSPEED

MagnetoSpeed

Con la siguiente imagen podrás entender un poco el Menú del Cronografo Magneto Speed. Podéis imprimirlo y pegarlo en la caja del Magneto Speed.

No es un manual de instrucciones, son las traducciones del menú electronico del cronografo.

Cualquier duda dejar un comentario en el post.

Cronografo Magneto Speed en español

Cronografo Magneto Speed en español

Blancos de Aire para F-Class – ERABSF – WBSF

Desde el foro de armas.es el usuario Digi2496 comparte una interesante informacion para tiradores de 25 a 100 metros para diferentes modalidades de armas de air.

Hola chicos,

Para que no os hagáis un lío con tantos tipos de blancos de competición de BR o F-CLASS os hacemos un resumen para que lo podáis imprimir vosotros mismos y así poder comparar los distintos blancos. también os indicamos que tipo de medidor/virulé se utiliza para la puntuación en rimfire (.224″ ó .220″) o aire comprimido (.117″):Enlace: A4_DIANAS_COMPARATIVAS.PNG

Recordar que para una impresión correcta hay que seleccionar escala 1:1 o 100% y tener cuidado con que el programa de impresión no redimensione el tamaño original, sin importar los márgenes…
Salu2.

 

  • F-CLASS AIRE
  • ERABSF AIRE
  • WBSF AIRE

Siguiedo el hilo encontramos la seccion de blancos del CLUBBRCANARIAS.
Podeis entrar en su pagina web y descargaros unos blancos para entrenar en distintas modalidades.

Podeis seguir el manual de como imprimir los blancos al final de la web de CLUBBRCANARIAS.

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VIHTAVUORI Guia Actualizada de Recarga gratuita. Version 13, Junio 2014

En el siguiente enlace podéis descargar la guia de recarga de Vihtavuory, en su versión 13. Actualizada esta vez con nuevos calibres como el .221 Remintong Fireball y el .300AAC Blackout.
Lapua ahora fabrica vainas del .221 Fireball.
Se a actualizado la información del popular calibre .260 Remintong.
La actualización más reciente es esta, de Junio de 2014.
DESCARGAR:

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PLOTERS INTERNACIONALES

Hemos recopilado 120 ploters para diferentes modalidades de tiro que comprenden distancias de 100 a 1000 yardas/metros.
Puedes descargarte todos los ploters gratuitamente haciendo click
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Vasili Záitsev: “Mataba a cuatro o cinco alemanes todos los días”

“Usa cada bala a conciencia, Vasili”, le decía de niño su padre cuando cazaban lobos en la taiga. A fe que lo hizo en Stalingrado, con otra clase de lobos, estos humanos, pero también grises. “Mataba a cuatro o cinco alemanes todos los días”, escribió. Las tremendas memorias del francotirador Vasili Zátsiev (1915-1991), Héroe de la Unión Soviética, uno de los más famosos en su difícil y atroz oficio, recién publicadas ahora en España por Crítica, nos adentran en la contienda particular que ese tipo de soldados libró durante la II Guerra Mundial, una historia de oscuridad y violencia. Nos llevan al corazón más frío y letal de la batalla –donde se mira agazapado a los ojos del que matas- y nos permiten asomarnos a la personalidad y las tácticas de unos combatientes tan admirados como temidos y denostados, y que siempre han provocado una morbosa fascinación: la mística del francotirador.

Vassili Záitsev, en Stalingrado.
Las memorias de Vasili Grigórievich Záitsev se centran en la actividad del francotirador en Stalingrado, donde su cuenta particular ascendió a 242 militares alemanes, incluidos 11 francotiradores (abatir a los tiradores del otro bando era una de las prioridades de estos combatientes). Las vicisitudes del certero Záitsev fueron la base de la película Enemigo a las puertas, de Jean Jacques Annaud. Parte de lo que cuenta el francotirador, incluido el largo y épico duelo con el experto tirador alemán enviado a cazarlo que es el núcleo del filme, es muy controvertido y está considerado por historiadores como Antony Beevor pura invención. Eso no impide que las memorias sean una interesantísima descripción de la salvaje, brutal lucha en Stalingrado y que se lean con el corazón en un puño.

Abatió a 242 militares incluidos 11 francotiradores alemanes
En un pasaje, Záitsev impide a su equipo de tres parejas de francotiradores disparar contra unos oficiales que creyéndose seguros están lavándose junto a una trinchera. “Esos tipos solo son tenientes”, les señala. “Si malgastamos balas con la pescadilla los peces gordos nunca asomarán la cabeza”. Al día siguiente vuelven a la zona de baños. Declinan disparar contra un soldado que se asoma. Y entonces aparecen los que esperaban: un coronel acompañado por un francotirador con un precioso fusil de caza, un mayor con la Cruz de Caballero con Hojas de Roble y otro coronel fumando en una larga y aristocrática boquilla. “Nuestros disparos silbaron. Apuntamos a la cabeza, como exige el manual, y los cuatro nazis cayeron al suelo expirando el último aliento”. En otra ocasión, dispara contra otro oficial que lleva la Cruz de Hierro en el pecho. “Apreté el gatillo y la bala atravesó la medalla del alemán, que salió despedido hacia atrás con los brazos abiertos”.
Záitsev inicia sus memorias explicando su infancia. Su abuelo pertenecía a una larga estirpe de cazadores de los Urales y le regaló su primera escopeta. Al salir a cazar se embadurnaba con aceite de tejón para camuflarse bajo el olor de animal. Matando lobos aprende a rastrear y acechar, lo que le serviría “para luchar contra esos otros depredadores bípedos que llegaron a invadir nuestra patria”. El futuro francotirador no era ningún iletrado. Ingresó en una escuela técnica de construcción, estudió contabilidad y fue inspector de seguros. En 1937 lo llamaron a filas e ingresó como marinero en la flota del Pacífico –siempre lució con orgullo bajo el uniforme la camiseta de franjas blanquiazules, la telniashka-. Deseoso de acción, solicitó el ingreso en una compañía de fusileros y fue a parar a Stalingrado. Llegó como suboficial el 21 de septiembre de 1942: fue como aterrizar en el infierno; en su diario anota que en el aire flotaba el hedor a carne abrasada.

“Si malgastas balas con la pescadilla no cazarás a los peces gordos”, decía
En su primer combate, el bajo y robusto Záitsev de cara ancha –desde luego no se parecía a Jude Law-, llega al cuerpo a cuerpo y, perdidas las bayonetas y las pistolas, mata a su primer alemán estrangulándolo. Es la guerra en toda su crudeza: “Finalmente dejó de forcejear y noté un olor nauseabundo, en el momento de morir se había defecado encima”.
En la defensa de las posiciones en la famosa fábrica Octubre Rojo, Záitsev vive momentos angustiosos, es la Ratenkrieg, la “guerra de ratas”, en los sótanos y alcantarillas de la ciudad en ruinas. A finales de octubre un coronel observa como abate con tres disparos de su rifle estándar de infantería a sendos servidores de una ametralladora. “Consíganle un fusil de francotirador”, ordena –le dan un Moisin Nagant 91/30- y le dice: “Ya lleva tres, siga la cuenta a partir de aquí”. Así empieza su carrera. Le coge gusto: “Me agradaba ser francotirador y gozar de la licencia para elegir a mi presa, a cada disparo es como si pudiera oír la bala atravesando el cráneo del enemigo”. Dispara a larga distancia, 550 metros, y más. La mira telescópica revela detalles del blanco. “Sabes si se ha afeitado, puedes ver la expresión de su rostro, canturrea. Y mientras tu hombre se frota la frente o inclina la cabeza para ponerse bien el casco, buscas el mejor punto para que la bala haga impacto; no tiene ni la menor idea de que le quedan solo unos segundos de vida”. No hay ninguna duda, ni remordimiento. “Era fácil colocar el retículo entre sus ojos. Apreté el gatillo, convulsionó unos segundos y luego se quedó inmóvil”.

“Apreté el gatillo, convulsionó unos segundos y se quedó inmóvil”
En el relato de Záitsev, los soviéticos son invariablemente nobles y heroicos y los alemanes crueles: ejecutan a los heridos con lanzallamas o arrojándolos a los perros. El francotirador ve a los nazis como “serpientes”, que se retuercen mientras las aprieta en su puño.
Las memorias están trufadas de consejos para los francotiradores –nuestro hombre se convirtió en instructor-. Un manantial o una fuente son buenos lugares para matar enemigos. Hay que cambiar de posición tras el disparo para impedir que te localicen. El tirador no necesita más de dos segundos para apuntar y disparar, pero los preparativos requieren horas y hasta días de observación y camuflaje. Hay que hacerse invisible. La paciencia lo es todo. Los francotiradores –que en contra del estereotipo no luchan solos, sino en parejas o incluso en grupo- usan señuelos y maniquíes para cazar a los rivales.
El grandioso duelo que aparece en Enemigo a las puertas ocupa todo un capítulo del libro. El autor explica que un soldado alemán prisionero les reveló que el alto mando, preocupado ante el creciente número de bajas, había enviado “a un tal mayor Konings” (Koenig en otras versiones), “director de la escuela de francotiradores de la Wehrmacht en las afueras de Berlín”, con el propósito exclusivo de abatir “al gran conejo ruso” (Zátsiev significa conejo).
El “superfrancotirador” alemán (Ed Harris en la película) y el ruso juegan una partida mortal. Zátsiev lo caza al final con un par de artimañas. Luego lo saca a rastras de su escondite, agarra su fusil y su documentación y se los entrega al comandante de su división. La supuesta mira de ese supuesto (y fracasado) as alemán se exhibe en el museo de las fuerzas armadas de Moscú.
Beevor afirma que el maratoniano duelo con el as alemán es un mito.
“Nunca hubo un francotirador alemán llamado mayor Konings”, me recalca Beevor, que trató ampliamente el tema en su canónico Stalingrado. Ni en fuentes oficiales alemanas ni rusas. “Investigué todos los informes de francotiradores en Stalingrado que existen en los archivos del Ministerio de Defensa en Podolsk (TsAMO) y por tanto puedo decir con toda seguridad que el épico ‘duelo de francotiradores’ entre los ases alemán y ruso nunca ocurrió. Si hubiera tenido lugar habría sido reportado en su momento dado que era exactamente la historia que querían en Moscú para propaganda. Definitivamente, fue inventada después de la batalla”.
Beevor recuerda que Annaud lo invitó a ver su película “con la vana esperanza de que no fuera demasiado crítico; yo le había advertido claramente antes de cual era mi posición. Él había comprado los derechos del libro de William Craig, del mismo título que el filme, y Craig había creído en la historia propagandística del largo duelo con el francotirador y las pretensiones fantasiosas de Tania Chernova (Racher Weisz en la película) de que ella también había sido francotiradora y la amante de Zátsiev. Pobre viejo Zátsiev, reescribieron su vida convirtiéndola en leyenda, fue completamente manipulado por los oficiales de la GlavPURKKA, el brazo político del Ejército Rojo, y cayó en la depresión después de la guerra, dándose a la bebida”.
En realidad, señala el historiador, las hazañas de Zátsiev fueron muy exageradas y él ni siquiera fue el mejor francotirador soviético en Stalingrado; lo fue el sargento Anatoli Chejov (impropio apellido para alguien dado a tan violenta ocupación), otro “estajanovista de la guerra urbana”, al que el gran Vasili Grossman entrevistó e incluso acompañó en una misión en Mamaiev Kurgan, una de las zonas calientes de la batalla, para observar cómo actuaba. A diferencia de Zátsiev –a quien también conoció Grossman-, Chejov, que usaba una especie de silenciador, no miraba a las caras sino a los uniformes. Su primer día mató a nueve alemanes, el segundo a 17, en ocho días, a 40. En total eliminó en Stalingrado a 256 enemigos. En 1943, en Kursk, perdió ambas piernas. Ni él ni Zátziev fueron los mejores francotiradores rusos: Iván Sidorenko ostenta el récord con 500 muertos y le siguen otros cinco que pasan de los 400. Una mujer francotiradora, la comandante Lyudmila Pavlichenko, contabilizó 309. Tras la guerra se reconvirtió en historiadora.
Grossman no dejó noticia de ningún duelo épico, pero sí de un breve combate singular entre Zátsiev y un francotirador alemán, que duró… 15 minutos. El episodio, opina Beevor, fue el que probablemente se hinchó hasta convertirse en la saga épica de un prolongado duelo entre Zátsiev y el ilocalizable comandante Konings que pretendía hallar al ruso y matarlo.
Al final de sus memorias, Zátsiev explica las heridas que sufrió en las postrimerías de la batalla de Stalingrado. Perdió la vista a causa de la metralla de un proyectil de un lanzacohetes alemán Newerberfer y sufrió un viacrucis hasta recuperarla. No se le dejó volver al frente para evitar que cayera un valioso icono patriótico y se dedicó a formar francotiradores. Sus textos sobre la materia aún se estudian en las escuelas militares rusas. Al acabar la guerra, con el rango de capitán, fue desmovilizado y trabajó en una factoría textil en Kiev sin dejar nunca de recordar sus días de combate. Murió solo diez días antes de la disolución de la URSS y sus restos reposan en la colina Mamaiev, su coto de caza, desde donde el fantasma del viejo tirador quizá sigue acechando presas entre las desvanecidas ruinas de la antigua Stalingrado.

La muerte agazapada

En las filas de los francotiradores han militado personajes como estos:
-El finés Simo Hayha (“la Muerte Blanca”), el mayor francotirador de todos los tiempos, que mató a 505 soldados soviéticos durante la Guerra de Invierno entre Finlandia y la URSS (¡y sin usar mira telescópica!).
-El chino Zhang Taofang, con 214 víctimas mortales entre las tropas estadounidenses y de Naciones Unidas, en 32 días y con solo 442 balas, durante la Guerra de Corea.
-El estadounidense Chris Kyle, tirador de los Navy SEALs asesinado el año pasado en Texas por un camarada de armas y al que, con 160 muertes acreditadas –la primera una mujer que se acercó con explosivos a un grupo de marines-, se le conocía entre la insurgencia iraquí como Shaitan ar-Ramadi, “el demonio de Ramadi” (su autobiografía, American Sniper, fue un best seller). No hay que olvidar a su compatriota, ese ex marine de asombrosa puntería que fue Lee Harvey Oswald
-El mejor francotirador del ejército alemán de la II Guerra Mundial –el equivalente real del mayor Konings- fue el austriaco Matthäus Hetzenauer, con 345 víctimas, incluida una a la que acertó a 1.100 metros de distancia. Ganador de la Cruz de Caballero, era miembro, como muchos de los grandes francotiradores del III Reich, de los Gebirgsjäger (los cazadores de montaña), cuyo emblema era la flor edelweiss que puede verse en el gorro de Ed Harris en Enemigo a las puertas. 
-Otro notable francotirador de la Wehrmacht, Josef Sepp Allerberger, con 257 muertos y que usaba un paraguas para camuflarse, es autor de las memorias más estremecedoras del oficio: Sniper on the Eastern front, Pen & Sword, 2007; en un pasaje explica como literalmente le saltan los globos oculares de las órbitas a un soldado alcanzado por una bala detrás de la cabeza.

Fuente

Manual de Instruccion de tiradores de élite – 1999

Un documento sin clasificar para uso exclusivo para la instruccion de tiradores de élite. Entro en vigor el 1-12-1999.

Un interesante documento donde se pueden sacar cosas interesantes. Esperamos poder comentarlo mas adelante.

Francotiradores en la segunda guerra mundial.

Poco hablamos de historia y siempre es importante, esta vez os traemos un documento que nos habla de los francotiradores de la segunda guerra mundial. 6 paginas que gustaran a los amantes de la historia.

Que lo disfruteis.

Dispara Preciso - Dispara Lejos

Una frase simple que pretende transmitir la esencia de conseguir un disparo lo más preciso posible, con todo los conocimientos que son necesarios para lograrlo, ya que disparar puede hacerlo cualquiera, pero hacerlo preciso te convertirá en un tirador experto. Una vez consigas disparar preciso, entonces podrás disparar lejos.